Sabemos que el Espíritu Santo está para ayudarnos en nuestro diario andar con Cristo. Vivimos en una lucha permanente por la oposición del adversario que se manifiesta de diversos modos; esa batalla se libra fundamentalmente en nuestra mente, quien tenga el control de nuestros pensamientos tendrá la primacía, para ello debemos contar con todo el consejo (enseñanza) de Dios.